Leer, ¿es interpretar?

Crónica

Hemos celebrado hoy un Foro Nueva Revista con Alejandro Gándara. Nos ha hablado de su libro Los textos robados a la felicidad. La sesión ha tenido lugar en la Universidad Villanueva (Madrid).

Gándara ha hablado de la idea de producir sentido con el dolor y de la diferencia entre dolor y daño.

Ha rechazado que leer sea interpretar, como predicaba George Steiner.

Se ha pronunciado contra la noción de felicidad reinante hoy día y ha ido a la palabra griega equivalente para subrayar que ser feliz es solo dar sentido a nuestra vida, aceptar lo bueno y lo malo, la vida mortal y lo mucho que no sabemos de esa vida mortal, y con todo ello «producir sentido» hasta de lo peor.

Ha explicado qué quería decir con el título de su libro («Textos robados a la felicidad»). Entre los robos ha mencionado que la «Biblia estuvo en el índice de los libros prohibidos hasta el siglo XVII». También ha denunciado la tendencia a no leer los originales en otros campos, sino las interpretaciones, a veces «alucinantes». Entre las muestras de esas interpretaciones alucinantes ha citado la Parábola de los talentos («¿Con que sabías que siego donde no siembro y recogo donde no esparzo?» Mt 25,26). Y a Sigmund Freud y su hermenéutica de Edipo.

De la Parábola de los talentos ha declarado que es el texto más interpretado de la historia.

De Freud ha valorado que al menos escuchaba a sus pacientes, algo que ya no se practica.

De la Parábola de los talentos ha rescatado que hay que producir con lo que se sabe. Por ejemplo, escribiendo y no abandonando el pensamiento en uno mismo hasta que muera.

Ante la desgracia, hay que «saber aguantar». Ante la supuesta infelicidad, hay que «saber aguantar». «Todo fluye», equivalente al «todo pasa» de Machado. Hoy, si se profundiza, se comprueba que «se confunde la felicidad con el control», ha añadido. No se quiere ser feliz: se quiere tener todo controlado. Algo que es imposible por definición.

Réplica crítica

Lotrives piensa que Gándara tiene bastante razón cuando habla de la confusión entre felicidad y control, cuando da importancia a la búsqueda de sentido, aunque Lotrives no busca el sentido como él.

Lotrives piensa también, y así se lo ha dicho a Gándara durante el foro, en un debate abierto, de guante blanco, y tratando de aportar argumentos, que Gándara se equivoca en su visión de lectura, relectura e interpretación de textos. Estos han sido sus contraargumentos:

—No tendría sentido, llevado al extremo, leer literatura rusa o china, porque normalmente un español no sabe nada ni de ruso ni de chino.

—Lotrives ha conocido hoy a Gándara. Le ha dicho que Gándara, por su forma de pensar, lo estaba interpretando a él, sin conocerlo de verdad a fondo, y al revés, Lotrives estaba interpretando a Gándara, sin conocerlo más que de hoy.

—Un texto bien anotado e interpretado es mejor que el solo texto. Es muy difícil que alguien sin una buena exégesis sepa que tiene mucha carga, por ejemplo, el gesto de que Jesucristo se sentara antes de empezar el discurso sobre las bienaventuranzas.

—El primer y más importante escalón de la interpretación es el literal. Pero lo literal sin el contexto sirve de poco. Los textos dicen solo en su contexto. Hay más interpretaciones, y todas apropiadas si se practican adecuadamente: alegóricas, místicas, éticas, tipológicas, por ejemplo. Eso no impide que a veces se realicen interpretaciones desde deficientes hasta repugnantes. Sin embargo, la verdad existe.

Además, ya fuera del debate:

—La Iglesia católica lo que hizo fue restringir la lectura y posesión de traducciones vernáculas de la Biblia. El Concilio de Trento declaró la Vulgata (en latín) como texto auténtico. Es algo muy diferente que lo declarado por Gándara.

—Lotrives no ha podido confirmar con otras fuentes que la Parábola de los talentos sea el texto más interpretado de la historia.

Lotrives, Madrid, 15 de abril de 2026