Leontxo García en el Foro Nueva Revista, Universidad Villanueva (Madrid), el 3/12/2025. © José Manuel Grau Navarro

Leontxo García es vasco, alto, corpulento, tranquilo y sencillo. Contesta con precisión y cortesía a cualquier pregunta que tenga que ver con el mundo del ajedrez, al que se dedica ya desde hace más de cincuenta años, primero como jugador semiprofesional y luego como periodista.

Una de sus pasiones, quizás la mayor, es argumentar sobre las bondades del ajedrez como instrumento educativo, tanto para niños pequeños como para mayores muy mayores a los que quizás acecha el alzhéimer, porque la práctica del ajedrez lo combate.

Esta tarde, la del miércoles 3/12/2025, en un Foro Nueva Revista con él en la sede de la Universidad Villanueva (Madrid), nos ha estado hablando del papel pedagógico del ajedrez. Tanto las redes sociales como la inteligencia artificial (IA), esta segunda utilizada como un corta y pega y no como un recurso que nos lleva a pensar más y mejor y a multiplicar nuestra capacidad de trabajo, están produciendo una generación con capacidades mentales menguadas, ha subrayado. La práctica del ajedrez, también ahí, ayudaría a paliar ese problema: porque el ajedrez enseña a pensar, ejercita la toma de decisiones y educa el carácter.

Más adelante, en este mismo lugar, dejaré el enlace al vídeo de la sesión, en cuanto esté disponible. Mientras tanto, me interesa señalar un aspecto psicológico relacionado con el ajedrez y que ha salido en una conversación previa al foro que Lotrives ha mantenido con Leontxo.

—Lotrives: ¿Por qué enfada tan profundamente perder una partida de ajedrez?

—Leontxo: Porque el único culpable de la derrota eres tú. No puedes echar la culpa a nadie.

—Lotrives: ¿No será debido a que no podemos soportar que otro sea superior a nosotros, que sea más inteligente? ¿No será porque no aceptamos las desigualdades de talento?

—Leontxo: Eso equivale, me parece, a no estar en condiciones de descargar la culpa en alguien, lo que yo he dicho.

—Lotrives: Sí, en parte, pero quizás lo de la desigualdad de talentos lo desarrolla. Me atrevo a dar un paso más. El ajedrez desnuda y revela lo pecaminoso del pecado original: al demonio convenciéndonos de que no obedezcamos a un ser superior a nosotros, Dios, porque debemos aspirar a ser dios. Bien mirado, el ajedrez es también un ejercicio para profundizar en la humildad.


Autor: José Manuel Grau Navarro
Foto: Leontxo García en el Foro Nueva Revista, Universidad Villanueva (Madrid), el 3/12/2025. © José Manuel Grau Navarro
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Categoría: Sociedad, Personas
Etiquetas: Ajedrez, Leontxo García, Humildad