Stein, Edith. (2012) [1998]. Obras selectas. Ed. Francisco Javier Sancho Fermín. 2.ª ed. Serie: Maestros Espirituales Cristianos 12. Burgos: Monte Carmelo.

«La pequeña Hedwig, una niña encantadora que ya empezaba a ayudar a la madre, murió en la epidemia. Mi hermano mayor, Paul, resistió la enfermedad, pero mi madre pensaba que, desde entonces, había cambiado. Era un niño hermosísimo, inteligente, vivo. Más tarde se volvió silencioso, tímido, cerrado, que nunca pudo hacerse valer ni hacer valer sus cualidades» (p. 66).

Edith Stein se refiere a su hermano Paul Stein, el mayor de los hermanos (Gleiwitz, 19-V-1872). Paul se casó con Gertrude Werther (1872-1942); tuvieron dos hijos: Gerhard y Harald, este murió en su segundo año. Paul moriría en Theresienstadt supuestamente de tifus en 1942 (o 1943). Los hermanos de Edith Stein que siguieron a Paul y que fallecieron pronto fueron: Selma (1873-1874), Hedwig, (1877-1880), Ernst (1880-1882) y Richard (1884-1887). Además de Paul y de Edith, alcanzaron también la mayoría de edad estos hermanos: Frieda, Rosa y Erna. Edith Stein, la menor, fue la única que nació en la casa de Kohlenstraße de Breslau, demolida mucho antes de que Edith comenzase a escribir sus memorias (p. 66).

«Si algo de lo que tengo que escribir en estas cuartillas, les sonase a mis queridos hermanos a crítica de sus debilidades, que me perdonen. No se puede contar la vida de una madre, sin entrar en detalles de lo que ella vivió con sus hijos y lo que por ellos ha sufrido. Cuando, finalmente, yo misma aparezca en estas líneas, no seré conmigo misma más suave que con los demás» (p. 72).

«Pero la mayor preocupación que mis hermanos han dado a mi madre ha sido la elección de sus esposas» (p. 75).

«Lo que mi madre no podía soportar de las dos nueras era que no hubiesen aprendido a dirigir una casa ordenadamente. Una tiene aptitudes para la música y ha empleado siempre mucho tiempo en dar y recibir clases. A la otra, le gusta ir de compras y hacer visitas, y siempre buscar alguna distracción para estar fuera de casa; y por ello ambas son extrañas a mi madre» (p. 76).

Véase también Edith Stein y la crítica a sus hermanos ↗